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Cuando no hay nada interesante que ver sobre la tierra, mejor sumergirse bajo el mar, donde el silencio y la ingravidez reinan entre miles de peces y centenares de corales. La mayoría de expertos coinciden en que uno de los lugares más completos para practicar submarinismo es el Mar Rojo, frontera natural entre África y la península arábiga. Otro punto clave, por supuesto, es el Caribe, donde se encuentran decenas de puntos de inmersión impresionantes. Y para quien en vez de una experiencia pausada y reveladora busca un subidón de adrenalina, Australia se convierte en un plató de lujo, gracias a los casi 2.300 kilómetros de largo de la barrera de coral más grande del mundo y a los tiburones grises que aparecen de la nada a una velocidad de vértigo. Entre los mejores enclaves se encuentra también la isla canaria del El Hierro, volcánica y escarpada, en cuyas aguas se deslizan mantas que pueden medir hasta seis metros. Y de menos fama, pero con muy buenas posibilidades, Formentera, que organiza a principio de octubre la Semana de la Fotografía Submarina.
AUNQUE ESTA TEMPORADA escasee la nieve en todas partes, el número de visitantes del pequeño Principado de Andorra se mantiene alto. Más allá de sus consabidas estaciones de esquí, la oferta de ocio, la intensa actividad comercial y la buena conservación de su patrimonio cultural merecen ser tenidos en cuenta en cualquier época del año. Es un país con una imagen moderna, con céntricas avenidas comerciales repletas de escaparates en constante renovación y edificaciones actuales que contrastan con la tranquilidad de sus pueblos de marcada identidad pirenaica. Ciudad y ambiente de montaña, modernidad y tradición conviven en perfecta harmonía gracias a una estrategia basada en la diversidad. En favorecer la actividad turística, por un lado, a la vez que se desarrollan planes de conservación para los parajes más auténticos y aún no supeditados al desarrollo urbanístico. El mercado turístico al que se expone Andorra supera los once millones de visitantes al año. Una extensa y bien acondicionada flota hotelera y de restaurantes permite acogerlos, así como una industria del ocio basada en el turismo del bienestar. El termolúdico Caldea ofrece sus aguas termales e infraestructuras para el entretenimiento y la relajación durante todo el año. También se puede disfrutar de tratamientos exclusivos en varios hoteles del principado, entre ellos el centro Carita del Anyós Park, en la Massana, y el Sport Wellness de Soldeu, este último dotado de sofisticadas instalaciones acuáticas. Para el deporte también existen modernos polideportivos en las principales poblaciones, campos de pitch & putt para los aficionados al golf y de tiro al plato, así como una gran oferta de rutas de senderismo. Diversión nocturna garantizada y una interesante agenda de actividades culturales podrán ayudar a integrar al visitante en la oferta local de ocio. Más allá del entretenimiento y de los precios interesantes de muchos de los productos que lideran el comercio andorrano, los vestigios de la historia del principado son uno de sus mayores atractivos. Ahondar en la vida no tan lejana de los antepasados nos permite encontrar un montón de pistas: monumentos del románico, casas museo representativas de los modos de vida de antaño y, por supuesto, paisajes que se conservan en la actualidad tal y como eran hace siglos y que nos muestran las peculiaridades y dificultades de la vida pastoril. Entre los parajes de más reconocimiento figura el valle del Madriu, bien cercano a una de las mayores urbes de Andorra, pero a la vez salvaguardado de todo signo de modernidad. Ha sido declarado patrimonio mundial por la Unesco. Cabe destacar el interés de la recientemente recuperada Ruta del Hierro, que permite visitar unas minas y una ferrería donde se reproduce y explica perfectamente los orígenes de la industria metalúrgica, la Farga Rossell. Y además, una amplia red de museos que incluye el recién inaugurado de las dos ruedas, el del automóvil, el del perfume y el del tabaco, representantes de algunos de los sectores que han contribuido a la modernización de Andorra. También se pueden visitar las casas Areny Plandolit, Rull y Cristo, perfectamente conservadas donde, por el contrario, el visitante podrá conocer los pormenores y los contrastes de los antiguos habitantes de el país montañoso. Finalmente, en cualquier visita al principado, es recomendable incluir una ruta gastronómica. La gastronomía andorrana es también la herencia de los antiguos pobladores del Pirineo y, a lo largo de los años, ha ido recibiendo influencias del sur de Francia y de Catalunya. Para descubrirla se pueden seguir diferentes opciones. La más tradicional es la ruta de las bordas, antiguas edificaciones representativas de la arquitectura local, adaptadas para acoger la más selecta cocina tradicional con ingredientes autóctonos y de primera calidad. Otra opción es la de los restaurantes de cocina moderna, creativa y de autor. Y, por último, la ruta de las fondues y raclettes, representativa de la cocina de montaña y del frío.
ACUARIO DEL PLANETA. El Mar Rojo es, sin duda, una maravilla de la naturaleza. Su verdadera riqueza fue descubierta en el 1950, en una expedición de Hans Hass. Se encuentra en la península del Sinaí, entre África y Oriente Medio y baña las costas de Egipto, Jordania, Israel, Arabia Saudí, Sudán, Etiopía y Yemen. Entre sus aguas limpias, cálidas (entre los 21º C y los 25º C) y de color turquesa, se esconden tesoros fascinantes, llenos de vida marina. Sus profundidades están vestidas de hermosas zonas rocosas y arrecifes de coral. Son verdaderas obras de arte naturales donde habitan peces de todos los colores y tamaños. De hecho, el Mar Rojo es famoso por su gran biodiversidad. Se pueden ver especies únicas, como peces cirujano, morenas, peces napoleón, tortugas, meros, cardúmenes de barracudas, tiburones de punta blanca, rayas moteadas y un largo etcétera. Pero no solo su fauna es uno de los atractivos de estas aguas. También lo son su flora y los restos de su pasado, como los barcos hundidos que yacen en el fondo del mar desde hace décadas. Estos, en efecto, son un regalo para la vista y los sentidos. Es una inmersión al fondo de su historia. El barco más famoso es el Thistlegorm, hundido por bombarderos alemanes en 1941. Lo descubrió Jacques Cousteau a una profundidad de 30 metros en los años 50. El Carnatic, de 90 metros de eslora, es otra de sus joyas submarinas. Naufragó en 1969 después de chocar con un arrecife de coral. Solo 10 pasajeros salvaron la vida. Por toda esta gran riqueza natural e histórica, el Mar Rojo se ha convertido en el destino preferido por los buceadores de t o – do el mundo. Es más, nada tiene que envidiar al mismísimo océano Índico. Las particularidades de sus aguas, como tener una gran concentración de sal, han hecho que sea uno de los lugares del planeta más hermosos bajo el mar. A parte de convertirse en la meca del buceo, los visitantes más reticentes a hacer inmersiones pueden descubrir sus encantos a través de paseos en barco con fondo de cristal o nadar con delfines en numerosas playas de su costa. En tierra firme, otra posibilidad es hacer una excursión al desierto en 4×4 o en moto.
LUGARES DE ENSUEÑO
Uno de los destinos más populares del Mar Rojo es Hurghada. Ciudad fundada a principios del siglo XX, es una famosa estación balnearia con renombre internacional para practicar deportes acuáticos, sobre todo snorkel. Otro de los lugares más conocidos es Sharm El Sheik. Es una zona famosa por su gran riqueza en fauna y flora marinas. Sus playas más populares están en las poblaciones de Naama Bay y Dahab, conocida como ciudad de oro, una de las joyas del Sinaí. A parte del submarinismo, es uno de los lugares para practicar tablavela. Otros puntos turísticos menos masificados son Safaga, a 40 kilómetros de Hurghada, Marsa Alam, la meca de los buceadores, o Port Said, caracterizado por la tranquilidad y la suavidad de su arena.
LEYENDA EGIPCIA
Es un pedacito de mundo, fascinante cuando sus montañas rompen el azul del cielo, cuando el desierto se funde con el agua del mar. Allí, en el fondo, se esconde parte de la historia de Egipto. Una tierra de momias y de farones, hijos del Sol. Después de ocho mil años, la eternidad que anhelaban los reyes egipcios perdura hoy en piedra, ante sus pirámides, y fluye entre las aguas del Nilo y arrastrada por la fuerza de sus corrientes marinas. En la actualidad, este país del norte de África todavía conserva su deseada inmortalidad. Respira sumergido en las profundidades del Mar Rojo, un verdadero paraíso de sensaciones y un regalo para el regocijo de n u e s t r o s sentidos.