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LA COMARCA DE VAQUEIRA, integrada por los municipios de Allande, Cudillero, Salas, Tineo y Valdés, ocupa gran parte del centro occidente del Principado de Asturias. Con un nombre tomado de un colectivo humano, los vaqueiros de alzada, de supuesto origen étnico diferente y dedicados a la ganadería trashumante y a la arriería, los paisajes, las gentes, la gastronomía, las tradiciones y la intensa actividad social y cultural de Vaqueira convierten la región en uno de los destinos turísticos más fascinantes de esta comunidad autónoma. El municipio de Allande, ubicado en el suroeste de Asturias, es el concejo más montañoso de toda la comarca. Un escenario privilegiado en el que se asientan pueblos de extraordinaria belleza, dominados por un ambiente tranquilo y unos fuertes contrastes. Una buena muestra de ello son los pueblos de Pontenova o Pola de Allande, capital del municipio, una hermosa villa que acoge el palacio de Cienfuegos, datado del siglo XV, la iglesia parroquial, del siglo XVI, o el monumento al emigrante, que recuerda las emigraciones hacia Suramérica. A escasos kilómetros se encuentra el castro celta de San Chuís, uno de los más importantes de la región, y las magníficas pinturas medievales de la iglesia de Celón, construida en el siglo XII. También destaca la arquitectura medieval rural de San Emiliano, así como el valle de Valledor, uno de los conjuntos paisajísticos y etnográficos más espectaculares y mejor conservados de la comarca. En él se halla el Campel, un espectacular poblado abandonado.
A ORILLAS DEL CANTÁBRICO
La brisa marina y el rumor del oleaje son el único sonido que rompe el silencio en la tranquila villa marinera de Cudillero, cuyas casas escalonadas en la ladera en forma de anfiteatro configuran un hermoso conjunto histórico y artístico. Sus numerosos miradores, conectados por acogedoras callejuelas y empinadas escalinatas, ofrecen magníficas vistas de la población con el mar de fondo. Además de la capilla del Humilladero (siglo XIII) y la iglesia parroquial (siglo XVII), el faro y el puerto –con una animada vida nocturna– son lugares ideales para pasear. Una de las mejores panorámicas costeras, sin embargo, es la que puede divisarse desde el Cabo Vidio, en Ovidaña, donde se hallan espectaculares playas como las de El Silencio, Oleiros, Cueva o Peña Doria. Asimismo, la bella combinación de mar y montaña alcanza su máxima expresión en las típicas brañas vaqueiras de Brañaseca, Busfrío o La Rondiella. A dos kilómetros de Cudillero se encuentra el Palacio Selgas, del siglo XIX, de estilo neoclásico y que alberga cuadros de Goya, El Greco o Tiziano. El palacio está rodeado por jardines de estilo francés, inglés e italiano, y justo en frente se halla la iglesia de Jesús Nazareno, que alberga uno de los altares más antiguos de Europa. La villa de Salas, por su parte, forma uno de los mejores conjuntos históricos y arquitectónicos de Asturias. En él se localizan monumentos como la Torre Medieval, que data del siglo XIV y que alberga el museo prerrománico de San Martín, cuya iglesia, a un kilómetro de la villa, data del año 896. El municipio de Salas cuenta con otras poblaciones de especial interés como Cornellana, considerada la capital salmonera de Asturias –en sus aguas se pesca el legendario campanu, el primer salmón de la temporada– y emplazamiento del monasterio cisterciense de San Salvador, el más importante de la parte occidental de esta comunidad.
BATEO DE ORO
El municipio de Tineo, además de la histórica villa del mismo nombre, dos espléndidos palacios del siglo XVI, el Museo de Arte Sacro y la ermita de San Roque, hito en el Camino de Santiago, alberga anualmente el Campeonato Nacional de Bateo de Oro. Este tendrá lugar en la localidad de Navelgas del 21 al 27 de julio, y contará con la presencia de más de 750 bateadores procedentes de ocho nacionalidades distintas, entre ellas Suráfrica, Finlandia, Francia e Inglaterra, que competirán para obtener en el menor tiempo posible el mayor número de pepitas de oro depositadas previamente por la organización en una zona acotada de río. La milenaria técnica del bateo era empleada ya por los romanos en sus extracciones, aunque, tras el fin de la explotación de los yacimientos asturianos en la década de los 50, se ha convertido en una actividad a caballo entre el deporte, la aventura, la historia y el disfrute de la naturaleza. Otra de las mejores muestras de la intensa vida cultural y festiva de Vaqueira son el Festival Vaqueiro y la Vaqueirada, que se celebran cada último domingo de julio en Aristébano. La celebración, que este año conmemora sus 50 años, recuerda, a través de numerosos actos folclóricos, las costumbres de los vaqueiros de alzada, y es una de las más multitudinarias de Asturias, con miles de asistentes. La comarca de Valdés, con la hermosa villa marinera de Luarca o la braña vaqueira de Leiriella, completa un irresistible paraje donde conviven mar y montaña, submarinismo y senderismo, y los incomparables pescados y mariscos del Cantábrico con la carne roja, los embutidos y la característica fabada asturiana.
TAN PLURAL
como el nombre de As- turias es su extremo oriental, donde se pasa de la playa a la nieve en unos mi- nutos. Museo prehistórico; meta de montañeros, excursionistas y amantes del queso; territorio fronterizo con León y Cantabria… Al norte, el Cantábrico; al sur, los Picos de Europa. Y entre uno y otros, apenas 15 kilómetros. En esta zona, las playas reciben ca- da año miles de visitantes. Si las del concejo de Llanes gozan de especial fa- ma (unas 30 en total), no hay que olvi- dar las de Caravia (un tramo de la gran senda costera asturiana une las de La Espasa y Arenal de Morís) o Ribade- sella. En esta última localidad desem- boca, además del río, la Fiesta de las Piraguas, que cada año parte de Arrien- das. El descenso del Sella es una con- vocatoria deportiva, pero esencialmen- te lúdica, una cita veraniega irrenunciable para miles de personas. Si se busca co- nocer la villa, dar un paseo histórico por el puerto o recorrer el Circuito de Paraí- sos Marineros, mejor eligir otra fecha. Ribadedeva se inscribe entre dos rías, las de Santiuste y Tinamayor, en la frontera con Cantabria.
En Colombres, su capital, aguarda el Archivo de India- nos, apasionante crónica de la emigra- ción asturiana en los siglos XIX y XX. En toda la comarca abundan los edificios que, como vivienda o para uso público, pagaron los retornados de las Améri- cas. Su emblema, la palmera.
DE PICOS
Hace un instante nos asomábamos al mar de Llanes desde los Cubos de la Memoria y, sin transición, hemos subi- do a Picos. Estas líneas no pretenden descubrir el Parque Nacional de los Pi- cos de Europa al montañero avezado. Sus cumbres forman parte de la leyen- da, empezando por el Urriellu o Naran- jo de Bulnes, en territorio de Cabrales. El visitante que no aspire a pasar a la historia del alpinismo disfrutará de este escenario dejándose guiar. ¿Algunas sugerencias? Si se ha acer- cado a Cangas de Onís para empapar- se de historia (fue la primera capital, co- mo recuerda la recién creada Aula del Reino de Asturias), no descarte la subi- da a los Lagos de Covadonga, de evo- caciones ciclistas, siempre y cuando la niebla lo permita.
La ruta que se arrima al macizo del Cornión y concluye en la majada de Ario tentará a los más esfor- zados. Y, claro, la ruta que sigue el cur- so del río Cares, 20 kilómetros entre el pueblo leonés de Caín y el asturiano de Poncebos. Para una visión de conjun- to, nada como el nuevo Mirador de la Collada, en Amieva, garantía de una es- pléndida foto. Sin salir de la montaña, las dos Pe- ñamelleras, la Alta y la Baja, comparten nombre y relieve, pero es preciso ma- tizar. La Alta (o el Valle Altu), entre Picos y el Espacio Protegido de la Sierra del Cuera, está atravesada por el Cares, cauce salmonero de referencia para pescadores de todo el mundo. La miel es otra de sus riquezas. Peñamellera Baja, en tierras del río Deva, es puerta de entrada al Parque Nacional. Los bos- ques cubren el 40% de su superficie; los más singulares, las Saucedas de Buelles, el Bosque del Argayu y el Ro- bledal de San Esteban de Cuñaba.
QUESO Y AVELLANAS
El oriente de Asturias concentra bue- na parte de la variedad quesera del Prin- cipado. El Cabrales es el número uno de los 40 (la región cuenta con 40 o más especialidades de quesos). En Onís y Cangas de Onís se elabora el Gamo- neu. La terna la completa el que se fa- brica en las dos Peñamelleras y que combina leches de vaca, cabra y ove- ja. En Amieva, el suculento queso de Los Beyos. Piloña, concejo boscoso atravesa- do por el río del mismo nombre, se asienta sobre buena tierra: manzanas, nueces y, sobre todo, la avellana, cuya fiesta se celebra en octubre. Ponga aporta a la nómina de espacios prote- gidos asturianos el Parque Natural del mismo nombre y la Reserva Natural Par- cial del Bosque de Peloño.
TEXTO DARÍO REINA
El porqué de un nombre
Parece ser que el primero en em- plear el término Picos de Europa fue un marino italiano, allá por el siglo XVI. En el XIX el nombre fue adoptado oficialmente. Eran lo pri- mero que veían los navegantes cuando se aproximaban a costas europeas. Y quizás de ahí la deno- minación. Aunque hay expertos que niegan la explicación: antes de los Picos se divisan otras cumbres de la Cordillera Cantábrica… Sin de- jar de lado la abundante niebla que suele ocultar su correcta visión. Tal vez el apelativo fuera cosa de los peregrinos a Santiago, que asocia- ron su afilado perfil al de otras montañas de Europa, por ejemplo los Alpes. ¿Quién sabe? De Europa o no, siempre serán los Picos.

