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	<title>visitdestinos.com &#187; Castilla y León</title>
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		<title>Rutal del vino en Ribera del Duero</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Jun 2011 09:13:20 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Castilla y León]]></category>
		<category><![CDATA[España]]></category>
		<category><![CDATA[Gastronomia]]></category>
		<category><![CDATA[enoturismo]]></category>
		<category><![CDATA[Ribera del Duero]]></category>
		<category><![CDATA[ruta del vino]]></category>
		<category><![CDATA[vino]]></category>

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		<description><![CDATA[Con uno de los ríos más vinícolas del mundo como guía de excepción, el recorrido conduce a través de pueblos con encanto, castillos, iglesias, museos y, sobre todo, por bodegas...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<blockquote><p>Con uno de los ríos más vinícolas del mundo como guía de excepción, el recorrido conduce a través de pueblos con encanto, castillos, iglesias, museos y, sobre todo, por bodegas y viñedos que revelan los secretos que permiten la elaboración de unos vinos de prestigio internacional.</p></blockquote>
<p><a href="http://destinos.elperiodico.com/wp-content/uploads/2011/06/vino.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-5189" title="vino" src="http://destinos.elperiodico.com/wp-content/uploads/2011/06/vino.jpg" alt="" width="800" height="438" /></a></p>
<p>Adentrarse en la <strong>Ribera del Duero</strong> supone caminar por una tierra que conserva un gran patrimonio cultural, histórico y arquitectónico, todas ellas poderosas armas de seducción. Una buena forma de descubrirlas, paso a paso, sin prisas y dando rienda suelta a los sentidos, consiste en dejarse guiar por la <strong>Ruta del Vino</strong>, que recorre el corazón geográfico de la península Ibérica y de Castilla y León.</p>
<p>Abarca:</p>
<ul>
<li>4 provincias –Burgos, Segovia, Soria y Valladolid–</li>
<li>53 municipios</li>
<li>7 asociaciones,</li>
<li>33 bodegas,</li>
<li>18 restaurantes,</li>
<li>16 alojamientos,</li>
<li>8 enotecas y comercios especializados,</li>
<li>5 museos,</li>
<li>3 spas</li>
</ul>
<p>… Mucho por disfrutar adentrándose en la Ribera, que se extiende por una franja de 115 kilómetros.</p>
<h3>EL RÍO MÁS VITIVINÍCOLA</h3>
<p><a href="http://destinos.elperiodico.com/wp-content/uploads/2011/06/vino2.jpg"><img class="alignleft size-full wp-image-5192" title="vino2" src="http://destinos.elperiodico.com/wp-content/uploads/2011/06/vino2.jpg" alt="" width="200" height="463" /></a>Panorámicas de paisajes horizontales, de suaves lomas y laderas por donde discurre el río más vitivinícola: <strong>el Duero</strong>. Él guía con su constante fluir por una tierra que ofrece al visitante dispuesto a dejarse llevar lo mejor que tiene, que es mucho. <strong>Pueblos con encanto, castillos, monasterios, bodegas subterráneas, iglesias porticadas, museos, lagares, palacios, fiestas, gastronomía, diversión, naturaleza, relajación y, por supuesto, un buen número de bodegas</strong> que, en algunos casos, han sabido conservar la tradición heredada, mientras que, en otros, muestran una inequívoca apuesta por situarse a la vanguardia. No obstante, son muchas las que han sabido combinar ambos conceptos con suma maestría. Porque, en cualquier caso, en la Ribera el vino se cuida, se mima, se ama. Y al visitante, también.</p>
<p>El recién llegado recibe una calurosa bienvenida, en la que no puede faltar una<strong> copa de vino</strong> de alguna de las bodegas adscritas a la <strong>denominación de origen Ribera del Duero</strong>, para a continuación comenzar una ruta que destila autenticidad: por el monasterio de Santa María de Valbuena o el monasterio de La Vid, San Miguel y la excolegiata de Nuestra Señora de la Asunción en Roa de Duero, el castillo de Peñafiel –que alberga el Museo Provincial del Vino- y las murallas de Haza, el palacio de Avellaneda, las bodegas subterráneas de Caleruega o Aranda de Duero, el Museo del Vino, el Centro de Interpretación de la Lana, la Casa de la Ribera, el Parque Temático del Románico, las Hoces del Riaza, el mirador de la Cuesta del Viso de Gumiel de Mercado y tantos otros lugares que retratan de forma fiel la esencia y la personalidad de la región.</p>
<h3>POTENTES Y EQUILIBRADOS</h3>
<p>Los tipos de vinos amparados por la <strong>DO Ribera del Duero</strong> son tintos y rosados. Se trata de vinos complejos, potentes y equilibrados que llaman la atención por el espectacular abanico de colores y tonalidades que despliegan. Los aromas de un Ribera también son inconfundibles: van desde el frescor de la fruta hasta la madera más noble, dejando en el paladar un recuerdo inolvidable. La variedad de uva que mejor representa la DO es la tempranillo, también denominada como tinta del país. Otro de los rasgos que forjan la personalidad de los vinos son los rigores invernales a los que está sometida la comarca, con heladas tardías, lluvias y bajas temperaturas. A pesar de ellas, los viñedos resisten de forma magnífica hasta que el calor y la iluminación consiguen que florezcan sanos y equilibrados.</p>
<p>Por ejemplo, la añada del 2010 ha sido calificada por el Consejo Regulador como excelente, candidata a ser una de las añadas históricas de la Ribera. Las bodegas de la <strong>Ruta del Vino Ribera del Duero</strong> tienen abiertas sus puertas a todos los visitantes que deseen descubrir los secretos de la elaboración del buen vino. Conocedores, principiantes o simplemente curiosos, todo el mundo puede realizar una visita guiada por sus instalaciones y muestran las peculiaridades de la elaboración de estos vinos. Las salas de barricas, los dormitorios de botellas, los viñedos, las salas de cata…, esconden el secreto que ha hecho que los vinos de Ribera del Duero sean conocidos y reconocidos en todo el mundo.</p>
<h3>PEQUEÑOS PLACERES</h3>
<p>El complemento idóneo puede ser un paseo a caballo entre viñedos, una comida maridada en la propia bodega, un picnic a los pies de un castillo, una ruta cicloturística por los principales monumentos de la zona, un viaje de incentivos empresarial o una cata de vinos. Pequeños placeres que hacen hermosa la vida, que lo puede ser todavía más si se culmina la experiencia durmiendo en la propia bodega, algo que es posible cada vez en un mayor número de complejos vinícolas, que acondicionan sus instalaciones tradicionales para que los aficionados al vino puedan comprobar qué significa dormir rodeado de vides. La gastronomía de los pueblos de la Ruta del Vino posee una identidad propia en la que los productos de la tierra se unen al poso de las culturas que a lo largo de la historia han dejado huella en<strong> Castilla y León</strong>. Los vinos de la región son la perfecta compañía para el recetario tradicional castellano. Nada acompaña mejor al cordero lechal asado en horno de leña, a la morcilla y el chorizo, a los pimientos, la sopa castellana y las setas, a las chuletillas al sarmiento, los empiñonados, los hojaldres de crema o nata y las yemas. Y cómo no, un <strong>Ribera del Duero</strong> es el complemento imprescindible para las carnes. La caza en los campos de <strong>Castilla y León</strong> es abundante, siendo la paloma, la perdiz, la liebre, el conejo y las codornices las más significativas.</p>
<p>Una buena cocina, un buen vino y una buena compañía&#8230; No se necesita mucho más para que la vida cobre auténtico sentido.</p>
<p>Más información:</p>
<ul>
<li><a title="ruta del vino ribera del duero" href="http://www.riberate.com" target="_blank">www.riberate.com</a></li>
<li><a title="viaje enoturismo" href="http://www.ociovital.com/" target="_blank">Ocio Vital 1ª empresa española especializada en enoturismo: ociovital.com</a></li>
</ul>
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		<title>BÉJAR, La ciudad Navio</title>
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		<pubDate>Thu, 01 May 2008 16:21:06 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Castilla y León]]></category>

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		<description><![CDATA[ESCRIBIÓ el trazo del poeta José María Gabriel y Galán: “¡Ved la verde maravilla de belleza y de frescura que puso Dios a la orilla del desierto de Castilla y...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: center;"><a href="http://www.visitdestinos.com/wp-content/uploads/2008/10/080529-destinos-60_page_06_image_0001.jpg"><img class="alignnone size-full wp-image-1876" title="080529-destinos-60_page_06_image_0001" src="http://www.visitdestinos.com/wp-content/uploads/2008/10/080529-destinos-60_page_06_image_0001.jpg" alt="" width="500" height="211" /></a></p>
<p>ESCRIBIÓ el trazo del poeta José María Gabriel y Galán: “¡Ved la verde maravilla de belleza y de frescura que puso Dios a la orilla del desierto de Castilla y el erial de Extremadura!” Se refería a Béjar, población salmantina de menos de 20.000 habitantes emplazada sobre un cerro granítico, en los límites de Ávila y Cáceres. La hermosura de su emplazamiento, en la falda de la sierra que lleva su mismo nombre, fue la que condujo al escritor a formular estos versos. Y gracias a ellos, la verde maravilla es uno de los apelativos más frecuentes por los que se conoce el municipio. El viejo casco de la ciudad, alargado, recuerda a un barco varado sobre una pequeña cresta montañosa. Y ese es el motivo de otro de los apelativos: la ciudad navío. En este recinto se asienta el palacio ducal –edificado por orden de los Zúñigas y diseñado en el siglo XVI sobre un antiguo castillo medieval– y las antiguas iglesias de origen románico. La localidad se conoce también por otros preciosos rincones, como sus antiguas murallas, levantadas por los musulmanes en el siglo XI; el teatro Cervantes, de estilo isabelino; el santuario del Castañar, erigido tras la aparición de la Virgen, que acabaría siendo patrona de la ciudad; la plaza de toros (considerada como la más antigua de toda España) o el convento de San Francisco, del siglo XIII. A un kilómetro de la ciudad –un agradable paseo– se encuentra El Bosque, un parque señorial construido por orden ducal, delicioso por sus abundantes aguas, en forma de fontanas y un gran estanque, por el que antaño navegaban pequeñas barcas. También destaca por su arboleda, entre la cual hay árboles gigantescos y algunos que, sin serlo tanto, son tan viejos como el parque mismo, que data del siglo XVI. Quizás uno de los rincones más evocadores, escribía un bejarano, es aquel estrado de granito que se enfrenta con el palacio. Viejos documentos aseguran que allí se celebraron magníficas fiestas literarias presididas por nobles, en las que participaron figuras como Góngora y tal vez también Cervantes, además de otros destacadísimos creadores. Y qué mejor fuente de inspiración que este entorno.</p>
<p><strong>EN CHIRUCAS </strong></p>
<p>Las caminatas por la sierra de Béjar y sus alrededores gozan de una larga tradición entre los montañeros y los amantes de la naturaleza. A principios del siglo XX ya están datadas expediciones científicas para realizar inventarios florísticos de este macizo y en 1929 se levantó el refugio de la Covatilla. Los conocedores de la zona recomiendan la llamada Travesía de la Sierra de Béjar para hacerse una idea cabal del conjunto. La ruta parte de Béjar para terminar en Solana de Ávila, tras pasar por los Praos Domingos, Pico del Colorino, Garganta del Oso, Pico Alaiz (1926 metros), La Covatilla, Peña Negra (2.135 metros), Canchal Negro (2.369 metros), Cuerda del Calvitero, Umbría de la Laguna, Laguna del Duque y Central del Chorrito. Otra alternativa para completar la travesía de la sierra es salir desde el pueblo de Candelario camino de La Platafor- 0ma, el Travieso, Hoya Moros, Cuerda del Calvitero y conectar con la cuerda de la Umbría de la Laguna. La riqueza de la sierra de Béjar guarda su propio secreto, que radica en el valioso equilibrio entre el paisaje natural y la mano del hombre, que se aprecia también en su estación de esquí. Un paisaje idílico capaz de contagiar la sensación de libertad –al menos durante unas horas– a todo el que se arrima a sus lomas.</p>
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