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En 1939 Tailandia sustituyó su mítico nombre de Reino de Siam por el actual, Prathet Thai, que literalmente significa país de los hombres libres, para reforzar ante el mundo su orgullo de no haber sido nunca colonizado y de haber mantenido un profundo respeto por las minorías étnicas que componen la nación. Esta circunstancia quizá haya sido clave para convertir a Tailandia hoy en día en uno de los países del sureste asiático más desarrollados y con altos índices de alfabetización, así como una marcada y personalísima sensibilidad artística.
No obstante, siempre fue y será un país abierto al turismo, un gran anfitrión hospitalario y amable aunque, al mismo tiempo, poseedor orgulloso de su ancestral cultura, que preserva con mimo y transmite a las nuevas generaciones como su mayor tesoro.
Por todo ello las influencias extranjeras a lo largo de los siglos no han sido muy abundantes en Tailandia y en ninguna de las disciplinas artísticas thais existe un eclecticismo notable, salvo, naturalmente, la imperiosa necesidad asiática de construir rascacielos cada vez más altos para competir con otras grandes metrópolis.
Esto es lo que hace complicada la búsqueda de rarezas, de pequeños rastros de otras culturas que, si bien han estado presentes, no han logrado tener un puesto relevante y forman parte de la Tailandia menos conocida.
Uno de los casos curiosos es el de la arquitectura colonial. No deja de tener su morbo que un país que se salvó de cualquier colonización occidental posea una serie de perfectos ejemplos de edificios coloniales de singular belleza. La mayoría de ellos fueron construidos por influencia de los países vecinos, que desarrollaron hermosísimos núcleos coloniales como Yangon, Luan Prabang o Siem Reap.

La primera edificación destacable en este curioso periplo se encuentra en Bangkok y es el legendario Hotel The Oriental. Ubicado a orillas del imponente Chao Phraya, el río de los reyes, este establecimiento ha sido una fuente de inspiración para algunos de los más afamados escritores, desde Somerset Maugham a Paul Theroux. De hecho, la historia del hotel siempre ha estado ligada a la literatura y por esa circunstancia algunas de sus 24 suites, han sido bautizadas con los nombres de escritores hospedados en él.
La parte colonial de The Oriental es The Author’s Residence, construida en 1876, contiene cuatro famosas suites –Joseph Conrad, Somerset Maugham, Noel Coward y James Michener–.
Las otras suites con nombre de autor están en el edificio anexo, ya más moderno aunque conservando la personalidad que le caracteriza, y son Barbara Cartland, Gore Vidal, Graham Greene, Wilbur Smith, John le Carré y Kukrit Pramoj.
Antigüedades

Las calles laterales y traseras del The Oriental están cuajadas de edificios coloniales impecablemente conservados y que a día de hoy están destinados a diversas actividades. Así es el OP Place, un edificio construido en 1908 con un cierto toque de arquitectura neoclásica, como se puede observar en su ascensor de la época. El edificio posee varias galerías y es perfecto para aquellos que busquen antigüedades, artesanía típica asiática, joyas, alfombras, textiles o pinturas en seda tailandesa de la mejor calidad.
Muy cerca del OP Place se encuentran dos ejemplos de casas coloniales hoy reconvertidas en hotel y restaurante respectivamente. La primera es The Bhuthorn. Se trata de una tradicional shophouse reconvertida en bed & breakfast. Con solo tres habitaciones, en ella se respira una atmósfera colonial gracias a su esmerada decoración. Y todo ello a pocos minutos caminando del palacio real o del templo del Buda Reclinado.

La segunda es el restaurante Tongue Thai, alejado de los típicos lugares turísticos. Decorado con antigua madera de teca, muestras de arte contemporáneo de artistas locales, antigüedades chinas y tailandesas y el sonido del jazz para amenizar el almuerzo, Tongue Thai es un acierto en esta bulliciosa ciudad.
Para concluir con el periplo colonial, hay que alojarse en The Eugenia. Un Relais & Chateaux en pleno corazón del distrito financiero de Bangkok.
Con solo 12 suites ofrece todo el estilo, elegancia y lujo de los primeros hoteles del siglo XIX, pero con las comodidades actuales. Muy inteligentemente, han conseguido crear un espacio en el que se retrocede en el tiempo. De hecho, para preservar el ambiente, no hay ascensor y se accede a las habitaciones por una magnífica escalera de oscuras maderas. Más que un hotel, un hogar de opulentas estancias.
Datos de Tailandia
- Capital: Bangkok.
- Superficie: 514.000 km2.
- Población: 64.631.595 hab.
- Moneda: Baht.
- Idioma: Tailandés.
Noviembre es el mes del fin del monzón y para celebrarlo Tailandia pone en marcha, año tras año, Loi Krathong, un espectáculo único y uno de los mayores festivales del país asiático, que tiene lugar en la luna llena del duodécimo mes lunar según el calendario budista y que en esta ocasión se desarrollará durante la semana del 10 al 15 de noviembre en distintas ciudades del país. Las más importantes son Bangkok, Chiang Mai, Sukhothai, Ayuthaya o Tak, aunque todo el país es una fiesta. Este año el acontecimiento tiene fecha fija en el calendario, concretamente el 13 de noviembre, aunque las celebraciones suelen comenzar varios días antes y terminar varios días después, dependiendo de cada ciudad. En esa mágica noche se celebra el final de la época de lluvias y los tailandeses homenajean muy especialmente a Mae Khongkha, la diosa hindú de las Aguas, basándose en una ancestral costumbre brahamana que con el paso del tiempo se ha incorporado a los rituales budistas tradicionales. Vivir in situ el Loi Krathong resulta una experiencia inolvidable .
EXISTEN VARIAS leyendas fascinantes para explicar los orígenes no esclarecidos del Loi Krathong. Algunos expertos especulan que es de origen hindú y basado en el ritual Deepavalee de la India, en el cual también se lanzan candiles a las cuencas fluviales en un acto de adoración a Trimurti (Brahma, Siva y Vishnu). Según otra escuela de pensamiento, el ritual está basado en antiguas leyendas budistas y es emprendido para presentar respeto a la Huella Sagrada de Buda en la orilla del río mítico Nammadhammahan- tee. Sea el origen que sea, el resultado es un espectáculo tan espiritual como asombrosamente visual incluso para los más agnósticos y foráneos. Para ello hacen flotar en cualquier caudal de agua, ya sea un río, estanque o lago el krathong, que consiste en una pequeña cesta a modo de barca, construida con hojas de banano. En su interior se colocan flores de loto, monedas, palillos de incienso, velas y papeles de colores, todo ello realizado con paciencia, cuidado y creatividad como si de una obra de arte se tratara. Su significado va más allá de lo estético; un krathong es una ofrenda mediante la cual se transmite agradecimiento por todo lo bueno, se comienza una nueva etapa y se ruega por dejar a un lado todo lo malo en una especie de renovación espiritual. Incluso algunos, llevados por la superstición, introducen en la cesta o krathong un trozo de pelo o de uña con la firme esperanza de librarse de cualquier golpe adverso de la vida. La hospitalidad de los tailandeses se ve reflejada en esta celebración. Todo el mundo es bien recibido en esta fiesta e incluso animan a los visitantes a realizar su propio krathong y observar cómo el agua se lo lleva junto a todos los demás. Al arrojar al río miles de krathongs con sus velas encendidas se produce un hermosísimo espectáculo que crea serpientes de luz a lo largo y ancho de los cauces. Todo ello con la luna llena de fondo acompañada por música, bailes, desfiles, fuegos artificiales y chiringuitos donde probar todo tipo de delicias locales.
DISTINTOS MATICES
Aunque las celebraciones y ofrendas relacionadas con este singular festival recorren todo el país, hay unos lugares especialmente mágicos para contemplar este espectáculo por su magnífico e histórico entorno, como Sukhothai, Tak o Chiang Mai, los cuales ofrecen las celebraciones con distintos matices propios de cada zona y con varios días de fiesta constante. Así, por ejemplo, en Sukhothai, uno de los más importantes escenarios, las actividades incluyen además de la ceremonia de la flotación del krathong, demostraciones de fuegos artificiales, juegos y competiciones locales en una espectacular puesta en escena. La belleza de este acontecimiento reside en el entorno ya que se realiza en el lago del parque histórico de Sukhothai, Patrimonio Mundial. En Chiang Mai, una asombrosa procesión de linternas de papel iluminarán el cielo mientras que los ríos se inundarán de krathongs y alrededor de todo ello se sucederán los bailes, los mercadillos y las demostraciones de la auténtica cultura Lanna, propia del norte. En Tak, por su parte, las celebraciones durarán cinco días.
En esta remota ciudad las actividades son distintas, incluso los krathongs son de cáscara de coco y no de plátano y se organizan por equipos que los lanzan unidos por una fina cuerda, compitiendo entre ellos para ver quién consigue la serpiente luminosa más larga y así ganar el Trofeo anual de Su Majestad el Rey. Otras actividades incluirán las linternas de papel de la Familia Real, la procesión del Krathong Real y por supuesto una feria con mayúsculas que incluye puestos por doquier de comida local (incluyendo insectos fritos, una delicatesen para el que tenga esa costumbre, tan arraigada por esas tierras), grupos de música y danza tradicional y una atmósfera tan auténtica que el extranjero que allí acude puede vivir la experiencia de sentirse casi tailandés. Un dato importante a tener en cuenta por el viajero es que el Loi Krathong comprende fiestas de una sola noche o de varios días, de manera que lo mejor es consultar la página web oficial Festivales de Tailandia para saber qué actos están previstos en cada ciudad (www.thailandgrandfestival.com).
BASE DE OPERACIONES
Para disfrutar al máximo del festival conviene elegir un buen alojamiento que sirva como base de operaciones. El Hotel Península (www.peninsula.com), en la orilla oriental del río Chao Phraya, en Bangkok, es un oasis de calma y ofrece una impresionante vista panorámica de la ciudad. El Anantara Resort Golden Triangle, al norte de Chiang Mai, con vistas al río Mekong, transmite una gran tranquilidad en el corazón de una jungla tropical (www.anantara.com). El Ananda Museum Gallery (www.ananda-hotel.com), en Sukhothai, mezcla diseño, encanto y elegancia.
www.turismotailandes.com
Tel. 902.027.323
TEXTO MARÍA REDONDO
La paradisíaca isla de Koh Samui, en el golfo de Tailandia y a poco más de una hora en avión desde Bangkok, se está convirtiendo en uno de los destinos vacacionales preferidos en el sureste asiático para viajeros y celebridades de todo el mundo. A muy pocos kilómetros de la casa de los Beckham, en el tranquilo norte de la isla y en la zona de Mae Nam –a menos de dos kilómetros de una playa bordeada de palmeras– se encuentra la exclusiva colección de 22 villas privadas de Samran Gardens (más información en www.samrangardens.com), en medio de un entorno natural espectacular de cocoteros gigantescos. Se trata de lujosos hogares de entre 110 y 475 metros cuadrados, cada uno con su piscina privada. Aunque la extensión de Samran Gardens es de casi 26.000 metros cuadrados, los creadores de este privilegiado lugar han optado por construir pocas villas para asegurar la tranquilidad y el espacio. El concepto de privacidad y tranquilidad han sido, por tanto, primordiales en su concepción .
SIENDO SINCEROS, no hay destino perfecto. Se idealizará más o menos, pero cualquier punto del mapa señalado al azar tendrá sus pros y sus contras. Bangkok, por ejemplo: hace unas décadas que ha ido transformándose para convertirse en una de las ciudades más modernas, seguras, cosmopolitas y sofisticadas de Asia. Pero, siendo objetivos, también es una de las más incómodas debido al tráfico, la humedad y el calor. Y eso, con las distancias enormes que hay que salvar para ir a cualquier parte, no es precisamente agradable. Por eso, si se tiene poco tiempo, mejor ir a golpe de taxi (que son baratísimos) o de tuc-tuc. Bangkok, además, ha llegado a ser la capital más chic del sureste asiático. Su bullicio y caos no conseguirá que gane el premio a la ciudad más bonita, pero la conocida como ciudad de los ángeles no tiene rival en cuanto a carisma, energía, historia, moda, aventura y rarezas. En Bangkok todos los elementos están mezclados y lo antiguo y tradicional está en armonía con la vanguardia más absoluta. Hoteles boutique, restaurantes de diseño, bares en rascacielos, spas urbanos, tiendas a la última en decoración… Y moda y más moda en centros comerciales con primeras firmas europeas. Pero a mitad de precio.
HACIA EL SUR
Las costas de Phuket –conocida como la perla del sur– están bañadas por las aguas del mar de Andamán, en el golfo de Phang-Nga. Aquí se concentran algunas de las mejores infraestructuras turísticas del país y bellísimas playas, las mejores de la costa occidental, unidas por una carretera panorámica. Entre ellas, destacan Nai Han Beach, la más meridional, las fascinantes Kata Noi y Kata Beach, la larga Karon Beach y las solitarias Nai Yang Beach y Mai Kaho Beach. Navegando por el paradisiaco mar de Andamán echamos el ancla en otro escenario paradisiaco: las islas Phi-Phi. Se trata de las ínsulas más famosas y fotografiadas de Tailandia. Las más conocidas son Koh Phi-Phi Leh y su hermana mayor Koh Phi-Phi Don. La primera se hizo famosa porque en ella se rodó la película La playa, con Leonardo Di Caprio. Este paseo por el sur más chic y distinguido de Tailandia finaliza en la isla de Ko Samui, emplazada a 80 kilómetros de la costa de Surat Thani. Considerada la tercera isla más grande de Tailandia, forma parte de un archipiélago integrado por 80 islas donde el cultivo del coco, junto con la pesca, son los principales medios de vida. Aunque hasta hace prácticamente dos décadas era una completa desconocida, hoy se ha convertido en uno de los destinos más idílicos y exclusivos. Desde las islas del este, protegidas por el golfo de Tailandia, hasta el sur profundo bañado por el mar de Andamán, todo el paisaje es una amalgama de playas de ensueño, aguas cristalinas, islas tranquilas o bulliciosos puntos costeros donde cada noche se celebran grandes fiestas al aire libre. A los lugares más conocidos y de gran afluencia turística como Samui o Phuket, se están uniendo nuevos destinos para viajeros que buscan más intimidad, independencia y exclusividad. Estos últimos destinos como Krabi, Ko Lanta, Ko Tao o Trang han ido creciendo en adeptos aunque todavía no ha llegado la especulación y continúan siendo auténticos paraísos. Los hoteles que están comenzando a asentarse en esas zonas están ya pensados para un nuevo turismo, más concienciado con la naturaleza y que busca actividades al aire libre y noches tranquilas a la luz de las velas o de la luna. Sí. Cada destino tiene sus pros y sus contras. Aunque en Tailandia, el mayor obstáculo es que, antes de quererte dar cuenta, hay que volver a ponerse a hacer las maletas para el regreso.

