Archivo de la categoría ‘Alemania’

Bremen y Bremenhaven

Visita a Bremen
Las ciudades que forman el estado hanseático de Bremen en el noroeste de Alemania lo tienen todo. Monumentos que han sido declarados Patrimonio Mundial por la Unesco, tecnología aeroespacial, arquitectura vanguardista, barrios de estrechas calles, museos interactivos, sin olvidar que se trata de la región donde se fabrica la cerveza Beks, los Mercedes y donde juega el Werder Bremen. Bremen y Bremerhaven, ciudad y puerto atravesadas por el río Weser y separadas por menos de 70 kilómetros, son un destino perfecto para un largo fin de semana.

Nada más llegar a Bremen la primera visita hay que hacerla a la hermosa Plaza del Mercado donde se encuentra el ayuntamiento, de estilo gótico con fachada renacentista. El edificio fue declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, junto con la estatua de Rolando empuñando su espada Durandarte, personaje legendario, sobrino y comandante de las huestes de Carlomagno, que murió en la batalla de Roncesvalles en el 774 y dio lugar al famoso poema La chanson de Roland.

Vista de Bremen

La estatua, símbolo de la libertad, data de 1404 y con sus casi seis metros de altura esculpida en piedra caliza es uno de los emblemas de la ciudad junto con los cuatro músicos de Bremen del famoso cuento de los hermanos Grimm inmortalizados en una escultura en bronce obra del artista Gerhard Marcks situada en un lateral del ayuntamiento. Según la tradición, agarrar las patas del burro da buena suerte y concede el deseo que se pida.

En esta misma plaza se puede contemplar el edificio Schütting de la Asociación de Comerciantes y la catedral de St. Peters, una combinación de múltiples estilos arquitectónicos donde predominan dos altas torres y que posee un museo de momias encontradas incorruptas gracias a la sequedad del ambiente. En su interior, entre artesonados, retablos, marqueterías y capiteles están esculpidas 100 tallas de animales.

Durante siglos los barcos se internaban por el río Weser hasta Bremen para descargar las mercancías. Con la construcción de Bremerhaven, el puerto de Bremen perdió importancia y se sumió en el olvido, hasta hoy, que sus hermosos edificios se van recuperando como centros de arte, galerías, cafés y estudios de diseño y arquitectura.

Schnoor

El Schnoor es un barrio rebosante de vitalidad que data de los siglos XV y XVI. Sus calles estrechas conforman un laberinto donde las casas parecen apoyarse entre sí. Durante siglos fue el hogar de artesanos y pescadores hasta que hace cuatro décadas comenzó a ser ocupado, sobre todo, por artistas. La calle principal, la Böttcherstrasse, alberga tiendas de diseño, cafés, restaurantes y curiosidades, como el hotel más pequeño del mundo y el museo Jacobus, cuyo reclamo son actores que circulan por la calle ataviados a la usanza medieval.

La otra cara de la ciudad, la que representa el futuro, declarada en 2005 Ciudad de las Ciencias, se encuentra en el Universum Science Center, un espectacular edificio que con la iluminación nocturna se asemeja a una nave espacial y en cuyo interior se desarrollan exposiciones interactivas sobre ciencia, tecnología y el cosmos.

En las empresas de AEDS Astrium se fabricó el módulo Columbus de la Estación Espacial Internacional.

Datos de Alemania

  • Capital: Berlín.
  • Superficie: 357.021 km2.
  • Población: 82.000.000 habitantes.
  • Moneda: Euro.
  • Idioma: Alemán.

Para más información:  www.alemania-turismo.com

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Celebración en Berlín el 09/11

Justo hace 20 años, la revolución pacífica que había estallado en Berlín estaba a punto de lograr lo que parecía imposible: derrumbar a golpes el muro que había fracturado la actual capital alemana durante 28 años. Ahora, se permite el lujo de mirar atrás para comprobar cómo ha cambiado desde aquel 9 de noviembre de 1989, cuando pasó de ser una ciudad dividida, gris y golpeada por la historia a convertirse en uno de los destinos más vibrantes de toda Europa gracias a una transformación fulgurante, encabezada por los jóvenes que ocuparon los monolíticos y degradados barrios de la zona este para insuflarles el aire de una nueva vida.

La gran celebración tendrá lugar el mismo 9 de noviembre, cuando se derrumbará un enorme dominó formado por piezas de más de dos metros de altura situadas a lo largo de la línea que seguía el antiguo telón de acero hasta llegar a la Puerta de Brandeburgo, emblema de la reunificación. Cuando la última ficha caiga, un gran espectáculo pirotécnico marcará el inicio de la Fiesta de la Libertad, acompañada de multitud de eventos y actividades. Antes de este día, no obstante, diversas exposiciones e instalaciones al aire libre permiten descubrir el Berlín actual y compararlo con la imagen que mostraba dos décadas atrás.

Muro de Berlín

El parecido es mínimo, a pesar de que se mantienen señas de identidad en la zona oriental como la inmensa Karl- Marx-Allee, la avenida construida tras la segunda guerra mundial bajo los preceptos de la arquitectura estalinista; el Checkpoint Charlie, el paso fronterizo entre la parte americana y la soviética, que continúa intacto por razones turísticas; el Marx-Engels-Forum, presidido por las estatuas de los padres del comunismo; los tranvías que siguen recorriendo las calles; o el simpático peatón de los semáforos, convertido prácticamente en un símbolo diferencial.

En el Berlín socialista, la Postdamer Platz era una caótica plaza, con un tráfico denso y continuo. Ahora es un espacio pulcro y moderno, después de que las multinacionales la eligieran para construir los lujosos rascacielos. Tiene partidarios, aunque también detractores, que critican que ha perdido por completo su esencia bajo la influencia del capital. Pero sin duda, refleja perfectamente la carrera hacia el futuro emprendida desde 1989. De hecho, en el centro de la plaza se exhiben algunos trozos del muro, como recuerdo de algo que jamás se debe repetir. Ahora, además, se ha colocado una infobox que permite a los visitantes ascender entre medio de los rascacielos por una escalera roja. Una vez en lo alto, aparece a los pies un plano interactivo que refleja la transformación de la ciudad, así como una serie de fotos que muestra su antes y después.

Exposiciones clave en Berlín

La Alexanderplatz es otro de los símbolos de la zona oriental, con la Fernsehturm, una torre de televisión de 365 metros de altura levantada en 1965, apuntando al cielo. Alrededor de ella se ha instalado la muestra La revolución pacífica 1989/90, en la que se detallan todos los acontecimientos clave que concluyeron con la desintegración de la República Democrática Alemana. A pocos metros del Oberbaumbrücke, el puente más importante de la ciudad y que también se vio abocado a actuar como frontera, se celebra otra exposición de cariz histórico. Antes de la caída del muro recoge las experiencias y escenas cotidianas de dos barrios separados por el muro, Kreuzberg y Friedrichshain. Imágenes divertidas, como un tirolés intentando cruzar el punto de control con una vaca, pero sobre todo trágicas. El muro, de 155 kilómetros, estaba custodiado por 302 torres de vigilancia, unos 20 búnkeres y más de un centenar de kilómetros de trincheras. Intentando atravesarlo murieron, según la Fiscalía de Berlín, 270 personas.

DEST.SEPT. TODO.pdf - Adobe Acrobat ProfessionalDespués de la caída del muro, 118 artistas de 21 países distintos, contagiados del sentimiento de euforia que invadía Berlín, plasmaron sus ideas y sueños de futuro en un trozo de 1,3 kilómetros que se decidió conservar, al lado de la estación Ostbahnhof. Más tarde se le dio el nombre de East Side Gallery y se convirtió en uno de los lugares más visitados de la ciudad. No obstante, las pinturas fueron degradándose con el tráfico y el paso del tiempo. Ahora, un proyecto ha reunido de nuevo a los autores, que han repintado su propia obra. Entre ellos, el catalán Ignasi Blanch, el único artista invitado del Estado español, que creó el mural Parlo d’amor.

Tras la caída del muro, barrios que habían emprendido una espiral de degradación en los últimos años de la RDA comenzaron a recuperar su esplendor, logrando un cierto equilibrio entre los nuevos aires capitalistas y las antiguas esencias socialistas. Quizás el que mejor refleja esta evolución es Mitte, convertido de nuevo en el centro de la ciudad. Allí se concentran monumentos, museos, memoriales, huellas de la división y edificios históricos, pero también un puñado de buenos restaurantes, modernos cafés y bares de diseño. Berlín ha sido escenario de un buen número de barbaridades durante el siglo XX. Ahora le toca disfrutar un poco.

Viajar a Berlín

Datos generales:

  • Estado: Berlín
  • Población: 3.429.870 habitantes
  • Superficie: 891,85 km2
  • Moneda: Euro
  • Idioma: Alemán

Vuelos a Berlín

La compañía de bajo coste Easyjet conecta Barcelona con la capital alemana. Vuelos todos los días entre el aeropuerto de El Prat y el de Schoenefeld. www.easyjet.com

Información turística

Después de una historia convulsa, Berlín se ha convertido en una ciudad tolerante y diversa, llena de contrastes. Desde los barrios más elegantes del oeste hasta las zonas más alternativas del este, ocupadas por jóvenes, artistas y personajes peculiares. Desscubrelos en www.visitberlin.de .

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CADA ESTACIÓN del año aporta un matiz diferente a una ciudad. Stuttgart, situada en el suroeste de Alemania a orillas del río Neckar, resplandece en verano, cuando los viñedos que la rodean se encuentran en pleno esplendor y el clima invita a recorrer los cerca de ocho kilómetros de parques y jardines que conforman la llamada U Verde, todo un oasis urbano. El otoño, no obstante, nada tiene que envidiar. El frío se instala, las calles se inundan de las hojas que caen de los árboles y llega lo que muchos han estado esperando durante todo el año: el mercado de Navidad, uno de los más antiguos, bonitos y grandes de toda Europa, según recalcan orgullosos sus habitantes. Un concierto en el patio interior del Palacio Antiguo el último jueves del mes de noviembre marca el inicio de cuatro semanas dedicadas enteramente a realzar el espíritu navideño, configurando un ambiente mágico y romántico, en el que apetece perderse y dejarse llevar por los recuerdos de infancia, cuando estas fechas eran realmente algo muy especial.

HOSPITALIDAD EN EL CENTROEnclavado en el centro de Stuttgart se encuentra el Maritim Hotel (www.maritim.de), perteneciente a una de las cadenas más importantes de Alemania, con una amplia oferta centrada sobre todo en los congresos. El complejo integra en su interior la pista cubierta de la antigua escuela de equitación, construida con acero y cristal, que ahora se convierte en un fantástico escenario para llevar a cabo encuentros y reuniones de trabajo. Las 555 habitaciones y suites del hotel responden a la filosofía de la empresa, con hoteles en toda Alemania, basada en la comodidad de muy alto nivel, un ambiente de primera clase, cocina exquisita, servicio personalizado y hospitalidad.

Más de 230 casetas de madera decoradas e iluminadas exhiben todo tipo de elementos para decorar el árbol de Navidad, figuritas para el pesebre, prendas de lana, objetos de artesanía, embutidos de la cercana Selva Negra, salchichas, manzanas asadas y pastas navideñas. Las primeras noticias que se tienen de la existencia de este mercado datan de 1692. Cuatro siglos después, la tradición continúa más fuerte que nunca. De hecho, cada año se acercan millones de visitantes al mercado situado en el centro de Stuttgart, que permanece abierto de las 10.00 hasta las 20.30 horas. Los adultos tienen como aliciente alguno de los conciertos que se celebran en el Palacio Antiguo, la iglesia Colegiata o la escalinata del ayuntamiento. Por su parte, los más pequeños solo tienen ojos para el País de los Cuentos, un espacio donde puede pasar de todo, desde carruseles y representaciones de teatro hasta patinadores que se marcan piruetas increíbles en una pista de hielo al aire libre. Si, a pesar de todo, el visitante se queda con ganas de más, aún se puede conseguir una dosis extra a no demasiados kilómetros. En la cercana ciudad de Ludwigsburg también se instalan casetas iluminadas en la plaza del Mercado y con dos iglesias barrocas como decorado. Mientras, en Esslingen proponen, además, un viaje de vuelta a la edad media en el que los caballeros luchan por su honor, los artesanos presentan sus obras hechas a mano, los panaderos hornean el pan según los métodos de entonces, y los narradores entretienen al público con sus fantásticas historias.

BARRIO PINTORESCO
De vuelta a Stuttgart y al siglo XXI, aún quedan muchas cosas que apetecen hacer. Como caminar por las calles del casco antiguo y llegar hasta el pintoresco barrio de Bohnenviertel, construido y habitado en el siglo XV por artesanos y trabajadores que plantaban legumbres en sus jardines. Hoy en día está repleto de tiendas de antigüedades, pequeñas boutiques y acogedores restaurantes donde probar alguna de las especialidades de la zona, como los maultaschen, grandes raviolis rellenos de carne picada, espinacas y especies, o el zwiebelrostbraten, un entrecot de ternera con cebolla asada. O por supuesto, la clásica rosquilla salada que responde al nombre de laugenbrezel. Un paseo también conduce hacia la Galería Nacional de Stuttgart, que acoge hasta el 11 de enero una exposición sobre los concisos retratos del posimpresionista Matisse, o hacia los puntos clave de la oferta cultural de la ciudad, con el ballet, la ópera y el museo de arte a la cabeza. Finalmente, y con el viento frío soplando sin miramientos, también conviene aprovechar el hecho que Stuttgart es la segunda ciudad de Europa con mayor cantidad de agua natural, y que sus tres grandes baños termales disponen de un buen número de piscinas de aguas curativas y propiedades terapéuticas que varían entre los 18 y los 36 grados de temperatura. Sin lugar a dudas, proporciona un buen y relajante final.

Vuelos directos desde Barcelona
La compañía alemana Germanwings pone su granito de arena para que sea más fácil disfrutar del mercado de Navidad de Stuttgart. Vuelos directos diarios entre Barcelona y la ciudad alemana desde 19,99 euros por trayecto.

www.germanwings.com
www.stuttgart-tourist.de

TEXTO EDUARD PALOMARES

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El castillo de Herrenchiemsee, de estilo francés, fue edificado en una de las tres islas que emergen en el centro del idílico lago Chiemsee. Probablemente no sea tan conocido como los otros castillos de Ludwig pero es, sin duda, su obra más espectacular. “Este Wittelsbach me atrae por la inmensidad de su orgullo y su tristeza… Luis de Baviera es verdaderamente un rey, pero un rey de sí mismo y de su sueño”. Así definía el escritor italiano Gabrielle d’Annunzio al último rey de la Baviera independiente, a esa figura extraordinaria que fue Ludwig II de Wittelsbach (1845-1886), uno de los monarcas más excéntricos que existieron. Excéntrico, Ludwig II lo fue en grado sumo. Excéntrica fue su infancia transcurrida entre los muros del Nymphenboug de Múnich y del Hohenschwangau vecino a Füssen, con profesores de francés que le enseñaban a hablar como el rey Sol y que declaraban su deseo de que el príncipe real los hiciera rodar como un tonel. Excéntricos eran estos castillos donde el escaso mobiliario hacía resaltar todavía más sus profusas pinturas murales que, con un romanticismo exacerbado, relataban las escenas de los nibelungos y de otras antiguas leyendas alemanas. Excéntrica fue también la adolescencia de Ludwig cuando, tras asistir a la representación del Lohengrin de Wagner en la Ópera de Múnich, se convirtió en el admirador más febril e incondicional del músico. Excéntrico, en fin, fue el gobierno de este rey que, poco después de ascender al trono, a mediados del siglo XIX, decidió que los deberes reales eran frustrantes y aburridos y prefirió retirarse a la soledad de sus castillos. A Ludwig II le hubiera gustado ser un monarca absoluto, a imagen y semejanza de Luis XIV, el rey Sol, a quien le obligaron a emular sus profesores de francés. Pero, aún siendo heredero de los Wittelsbach –una de las familias más antiguas de Europa– había de conformarse con reinar en un pequeño país del sur de Alemania.

INCREÍBLES PAISAJES

A pesar de sus excentricidades, el rey loco no lo estaba por completo y, según parece, nunca perdió su lucidez política. A decir verdad, Ludwig no fue mucho más excéntrico que estos grandes señores ingleses de principios de siglo que, extraordinariamente caprichosos y dotados de una fabulosa capacidad para el derroche, quemaban su fortuna por todos los grandes hoteles de Europa. En todo caso, es innegable que el rey bávaro fue muy lúcido en lo que respecta a los lugares de elección de sus fantásticos castillos, que se encuentran entre los más espectaculares de todo el estado de Baviera. Baviera sorprende por sus increíbles paisajes alpinos al tiempo que es una fuente inagotable de disfrute artístico. Fue precisamente aquí donde Luis II hizo realidad sus fantasías artísticas al inspirar la construcción de unos fantásticos castillos: Neuschwanstein, Hoenschwangau, Linderhof reciben cada año la visita de cientos de miles de turistas y configuran una de las rutas más atractivas que pueden seguirse por Centroeuropa. Sin embargo, lejos de estos tres colosos, en el este de la región, destaca el castillo de Herrenchiemsee. Construido sobre un islote del lago Chiemsee –el más largo de Baviera–, se llega a este soberbio castillo a través de un agradable paseo en barco desde la tranquila población de Prien. Luis II construyó aquí su último palacio, y también el más caro. Posiblemente nos encontremos ante la obra más espectacular de Luis II. El castillo de Herrenchiemsee (1878-1886), era donde el rey solía celebrar su cumpleaños cada 25 de agosto. Pero no, no se trataba de una gran fiesta a la que acudían cientos de invitados… De hecho, Ludwig asistía con la única compañía de sus sirvientes a los que hacía vestirse de gala. Herrenchiemsee es una réplica exacta del palacio de Versalles. La fachada principal también mira a un espléndido jardín, con sus fuentes y esculturas. El interior del castillo tampoco tiene desperdicio: sorprendente es, por ejemplo, la Escalera de Embajadores, copia exacta de la escalinata principal del palacio francés. Aunque esta ya no existe en Versalles, sigue en pie en Herrenchiemsee, donde también se imitó a la famosa Galería de los Espejos, un bellísimo corredor de casi 100 metros de longitud. Luis II trasladó a Baviera hasta el mobiliario, pues ordenó una copia exacta del escritorio de Luis XIX para su gabinete de trabajo. No cabe duda de que Luis II había concebido el palacio para que fuera la mayor expresión del esplendor principesco y el poder real del trono bávaro.

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