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	<title>visitdestinos.com &#187; Escocia</title>
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		<title>El magnetismode las tierras fronterizas</title>
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		<pubDate>Thu, 09 Feb 2012 10:00:58 +0000</pubDate>
		<dc:creator>imanol</dc:creator>
				<category><![CDATA[Arte y cultura]]></category>
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		<description><![CDATA[En las provincias de los Borders o Dumfries y Galloway, colindantes con Inglaterra, fue donde se dirimió durante siglos el destino del país de la mano de personajes como María...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En las provincias de los Borders o Dumfries y Galloway, colindantes con Inglaterra, fue donde se dirimió durante siglos el destino del país de la mano de personajes como María Estuardo o William Wallace, el celebérrimo Braveheart.</strong></p>
<p><a href="http://destinos.elperiodico.com/wp-content/uploads/2012/02/9.jpg"><img class="aligncenter size-large wp-image-5572" title="9" src="http://destinos.elperiodico.com/wp-content/uploads/2012/02/9-914x1024.jpg" alt="" width="620" height="694" /></a></p>
<p><strong>Es cierto.</strong> A cualquiera que se le pregunte qué paisajes son los primeros que le vienen a la cabeza cuando piensa en Escocia, en un 99% de los casos, la respuesta no será muy diferente a esta: las majestuosas Highlands y sus aguerridos hombres ataviados con el tradicional kilt, seguida de la teatral y sofisticada fisonomía urbana de Edimburgo, para terminar con la vitalidad musical y la efervescencia cultural de Glasgow. La cuestión que se plantea ante esta irrefrenable predilección por encaminarse hacia el norte cuando se pisa Escocia es, ¿qué hay del sur? Ahí está, esperando a ser descubierto en todo su esplendor. Es en regiones sureñas como los Borders o Dumfries y Galloway donde pervive el efecto Escocia, esa suerte de magnetismo que conquista al visitante cuando pisa este hermoso país y que aquí encuentra sus esencias históricas, culturales y paisajísticas.</p>
<p>Fue en estas tierras de frontera con Inglaterra donde durante siglos se dirimió el destino de Escocia de la mano de protagonistas de renombre como María Estuardo, Robert Bruce o William Wallace, el celebérrimo Braveheart. También fue aquí donde las comunidades monásticas encontraron su particular retiro de silencio y trabajo donde construir sus magníficas abadías. Y, claro está, tanta belleza natural en forma de bosques majestuosos como Galloway Forest Park, inolvidables estampas como Scott’s View y ríos como el Tweed, donde los pescadores de truchas y salmones viven un perpetuo nirvana, no podía más que dejar honda huella en la sensibilidad de hombres con espíritu de poeta. Porque fue en los Borders y en Dumfries y Galloway donde plumas como sir Walter Scott o el bardo escocés por excelencia, Robert Burns, encontraron su inspiración.</p>
<p><strong>Abadías de novela.</strong> Hay muchas formas de zambullirse en los Borders escoceses, la tierra de verdes colinas al sur de la llanura del Lothian, aunque uno de los grandes alicientes para, de paso, conocer su azarosa historia, es la ruta por las ruinas de sus cuatro abadías –la de Kelso, Melrose, Dryburgh y Jedburgh–, un viaje en el tiempo que siempre desvela sorpresas. Porque, arrasadas durante las guerras entre Escocia e Inglaterra, en su esquelética arquitectura aún resuena el poder espiritual, económico y político que ostentaron en la zona durante siglos. Para comprobarlo no hay más que acercarse a Melrose Abbey, la más increíble y célebre de todas, sobre todo, por la pasión con la que sir Walter Scott se esforzó en perpetuar su historia y sus melancólicas ruinas.</p>
<p>Si sus piedras bermejas hablaran contarían su turbulenta existencia debido a las continuas incursiones inglesas a las que se vio sometida durante siglos. Construida por David I en 1136, los monjes cistercienses que la habitaban vivieron en primera persona su saqueo en varias ocasiones, siendo las más duras las de1322y1385.Y,comosideun argumento de novela histórica se tratara, la abadía de Melrose ateso- ra algunas sorpresas, como el corazón embalsamado del rey escocés Robert the Bruce, su principal benefactor.</p>
<p>Tampoco se quedan atrás las ruinas de Dryburgh Abbey, abadía fundada en 1150 a orillas del Tweed, uno de los enclaves monásticos más hermosos que puedan visitarse en Escocia. Por si fuera poco, entre sus muros raídos por el tiempo se encuentra la tumba de sir Walter Scott, quien con su pluma convirtiera en mito estos parajes. Pasear al atardecer por su claustro en ruinas o reposar si el sol aprieta en la frescura de su sala capitular es toda una experiencia para aquellos visitantes que quieran disfrutar, al menos por unos instantes, del sosiego monástico.</p>
<p><strong>Las huellas de Burns.</strong> Una vez recorridos los Borders, no hay mejor coordenada para seguir disfrutando del sur de Escocia que poner rumbo hacia el suroeste, en dirección a la región de Dumfries y Galloway por la sinuosa carretera A708, que conecta las ciudades de Selkirk y Moffat y discurre entre lagos serenos como el de St. Mary y una campiña ondulada pespunteada de ovejas. Este giro en la brújula por el sur de Escocia no solo marca un tránsito territorial, sino que también supone un paso de testigo de una tierra eminentemente literaria como son los Borders de Scott a la tierra natal del poeta escocés por excelencia, Robert Burns (1759-1796). Porque recorrer Dumfries y Galloway supone adentrarse en el territorio Burns, una retahíla de escenarios en los que vivió el poeta y que marcaron su prolífica obra.</p>
<p><em>La ciudad de Dumfries, </em>una apacible ciudad atravesada por el río Nith, es la capital de Galloway y una coordenada indispensable para pulsar el gigantesco legado de Burns. La ciudad acoge, por ejemplo, la Burns House, la modesta casita donde vivió junto a su mujer y sus hijos entre 1793 y 1796. En la casa pueden verse objetos personales, primeras ediciones de sus poemas y recuerdos como una reproducción de su iniciación como masón. Burns murió en Dumfries en 1796 y fue enterrado muy cerca de la casa, en el cementerio de St. Michel Church. Entre las lápidas de arenisca rojiza del camposanto destaca la blancura de su mausoleo neoclásico. Seguro que al espíritu dicharachero y festivo de Burns no le gustaría un primer encuentro así de melancólico, por lo que lo mejor es acercarse hasta el Globe Inn, el pub emplazado en una angosta callejuela cercana a High Street en el que pasó muchas noches junto a sus amigos beodos.</p>
<p><em>Para completar </em>la ruta Burns con otros de los alicientes de Dumfries y sus alrededores no está de más una excursión al cercano Galloway Forest Park, la zona más agreste del sur de Escocia. Y para los amantes de la historia y los castillos de cuento, una sugerencia de muchos quilates: Caerlaverock Castle (en la foto). Situado a 15 kilómetros al sur de Dumfries, su impresionante planta triangular rodeada de un profundo foso, sus robustas torres y murallas de piedra bermeja es una de las estampas escocesas más famosas. Su historia le precede. La plaza fuerte de los Maxwell fue construida a finales del siglo XII y destruida en varias ocasiones tras diversos asedios hasta que, en 1640, quedara definitivamente en ruinas. Un romántico testimonio escrito en piedra del apasionante pasado y la belleza arrebatadora que atesoran las tierras fronterizas del sur de Escocia.</p>
<p><strong><em>LA INSPIRACIÓN</em></strong></p>
<p><strong>TERRITORIO DE LEYENDA QUE CAUTIVÓ EL CORAZÓN DE SIR WALTER SCOTT</strong></p>
<p><em>Aunque nacido en Edimburgo,</em> el escritor sir Walter Scott, el más famoso autor escocés gracias a sus poemas y novelas como Ivanhoe o La dama del lago, encontró en los Borders su verdadera patria chica. Y es que fue en las tierras fronterizas con Inglaterra donde, además de vivir y ejercer durante tres décadas el cargo de secretario y sheriff del pueblo de Selkirk, encontró la inspiración para forjar la imagen mítica de Escocia que ha llegado hasta nuestros días a través de sus obras.</p>
<p>Por supuesto, si hay que buscar en este escenario natural de belleza serena una coordenada capital en la vida y obra de Scott esa es, sin duda, su casa, Abbotsford (<a href="http://www.scottsabbotsford.co.uk">www.scottsabbotsford.co.uk</a>). Engastada al oeste de Melrose, entre bosques y a un paso del curso sinuoso del río Tweed, Scott invirtió todo el dinero que le reportaron sus éxitos editoriales en diseñar y acondicionar esta antigua granja a su antojo, convirtiéndola en una proyección de sí mismo.</p>
<p>Fue tal su pasión por ella que, tras su descalabro como editor en 1826, acosado por las deudas, Scott escribió hasta la extenuación para pagar a sus acreedores y no tener que vender Abbotsford. Extenuado, un 21 de septiembre de 1832, el gran novelista escocés murió en el comedor de la casa ante el gran ventanal desde el que se contempla el curso del río Tweed. Recorrer las estancias de Abbotsford supone descubrir auténticas maravillas como su biblioteca –en la que descansan más de 9.000 volúmenes– y la contigua sala repleta de armas antiguas en la que aguarda un regalo para los fetichistas y apasionados por una de sus obras cumbre, Rob Roy: la colección atesora la espada, pistola y cuchillo del mítico forajido escocés.</p>
<p><em>Tiempos de sheriff.</em> Dejando atrás Abbotsford, una buena forma de acercarse un poco más a la geografía sentimental de los Borders que cautivó a Scott es acercarse hasta el cercano pueblo de Selkirk. Ahí, en la antigua sala del tribunal, puede visitarse de forma gratuita la exposición dedicada a la función de sheriff que desempeñó el novelista durante más de tres décadas. En su interior aguardan curiosos objetos personales del novelista, escritos de su puño y letra y una llamativa representación de un juicio con figuras de cera, con Scott ejerciendo de juez en el estrado.</p>
<p>Aunque para entender porqué los Borders conquistaron el alma del llamado en su tiempo El genio del norte, solamente hay que dirigirse hasta el Scott’s View. A apenas 3 kilómetros de Dryburgh, en cuya abadía está enterrado Walter Scott, se encuentra este mirador cuyo nombre lo dice todo: efectivamente, era la vista favorita del novelista, una evocadora panorámica sobre los meandros del río Tweed y de las Eildon Hills, las sinuosas colinas ante las que dejó vagar durante horas su mirada, quizás buscando la inspiración para su siguiente obra. No es extraño que, como bien cuenta la tradición, junto el mirador donde actualmente un banco de madera invita al visitante a contemplar cómo muta el paisaje de los Borders, los caballos del escritor que portaban su féretro desde Abbotsford hasta la abadía de Dryburgh se pararan aquí como tributo a su amo. Una muestra más del magnetismo que ejercen los territorios del sur de Escocia.</p>
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		<title>Escocia:castillos, abadías, poetas y la magia del sur escocés</title>
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		<pubDate>Sun, 01 Aug 2010 10:02:23 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escocia]]></category>
		<category><![CDATA[Borders escoceses]]></category>
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		<description><![CDATA[Es cierto. A cualquiera que se le pregunte qué paisajes son los primeros que le vienen a la cabeza cuando piensa en Escocia, en un 99% de los casos, la...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;"><a href="http://www.visitdestinos.com/wp-content/uploads/2010/07/escocia.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-4828" title="Escocia" src="http://www.visitdestinos.com/wp-content/uploads/2010/07/escocia.jpg" alt="Escocia" width="550" height="343" /></a>Es cierto. A cualquiera que se le pregunte qué paisajes son los primeros que le vienen a la cabeza cuando piensa en <strong>Escocia</strong>, en un 99% de los casos, la respuesta no será muy diferente a ésta: las majestuosas <strong>Highlands</strong> y sus aguerridos hombres ataviados con el tradicional kilt, seguida de la teatral y sofisticada fisonomía urbana de <strong>Edimburgo</strong>, para terminar con la vitalidad musical y la efervescencia cultural de <strong>Glasgow</strong>.</p>
<blockquote><p>La cuestión que se plantea ante esta irrefrenable predilección por encaminarse hacia el norte cuando se pisa <strong>Escocia</strong> es, ¿qué hay del sur? Ahí está, esperando a ser descubierto en todo su esplendor.<br />
Es en regiones sureñas como los Borders o Dumfries y Galloway donde pervive el efecto<strong> Escocia</strong>, esa suerte de magnetismo que conquista al visitante cuando pisa este hermoso país y que aquí encuentra sus esencias históricas, culturales y paisajísticas.<br />
Fue en estas tierras de frontera con Inglaterra donde durante siglos se dirimió el destino de Escocia de la mano de protagonistas de renombre como María Estuardo, Robert Bruce o William Wallace, el celebérrimo Braveheart.</p></blockquote>
<p style="text-align: left;"> También fue aquí donde las comunidades monásticas encontraron su particular retiro de silencio y trabajo donde construir sus magníficas abadías. Y, claro está, tanta belleza natural en forma de bosques majestuosos como Galloway Forest Park, estampas inolvidables como Scott’s View y ríos como el Tweed, donde los pescadores de truchas y salmones viven un perpetuo nirvana, no podía más que dejar honda huella en la sensibilidad de hombres con espíritu de poeta. Porque fue en los Borders y en Dumfries y Galloway donde plumas como Sir Walter Scott o el bardo escocés por excelencia, Robert Burns, encontraron su inspiración.</p>
<p style="text-align: left;"><strong>ABADÍAS DE NOVELA</strong><br />
Hay muchas formas de zambullirse en los <strong>Borders escoceses</strong>, la tierra de verdes colinas al sur de la llanura del Lothian, aunque uno de los grandes alicientes para, de paso, conocer su azarosa historia, es la ruta por las ruinas de sus cuatro abadías –la de Kelso, Melrose, Dryburgh y Jedburgh–, un viaje en el tiempo que siempre desvela sorpresas.<br />
Porque, arrasadas durante las guerras entre<strong> Escocia</strong> e Inglaterra, en su esquelética arquitectura aún resuena el poder espiritual, económico y político que ostentaron en la zona durante siglos.<br />
Para comprobarlo no hay más que acercarse a Melrose Abbey, la más increíble y célebre de todas, sobre todo, por la pasión con la que Sir Walter Scott se esforzó en perpetuar su historia y sus melancólicas ruinas. <br />
Pasear al atardecer por su claustro en ruinas o reposar si el sol aprieta en la frescura de su sala capitular es toda una experiencia para aquellos visitantes que quieran disfrutar, al menos por unos instantes, del sosiego monástico.</p>
<p><strong>Datos generales para viajar a Escocia:</strong></p>
<ul>
<li>País: Reino unido</li>
<li>Superficie:  11.132 km2</li>
<li>Población 261.000 hab.</li>
<li>Idiomas: Ingles, escocés y gaélico</li>
<li>Moneda : Libra</li>
</ul>
<p><strong>Más información para viajar a Escocia</strong>:</p>
<ul>
<li>Oficina de turismo del Reino unido:<a title="www.visitbritain.es" href="http://www.visitbritain.es" target="_blank"> www.visitbritain.es</a></li>
<li>Oficina de turismo de Escocia:<a title="www.visitscotland.com" href="http://www.visitscotland.com" target="_blank"> www.visitscotland.com</a></li>
</ul>
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		<title>Exclusivo fin de año en Edimburgo</title>
		<link>http://destinos.elperiodico.com/2008/11/exclusivo-fin-de-ano-en-edimburgo/</link>
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		<pubDate>Wed, 26 Nov 2008 11:34:46 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escocia]]></category>
		<category><![CDATA[Gran Bretaña]]></category>
		<category><![CDATA[Hoteles]]></category>

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		<description><![CDATA[EL FRÍO Y HÚMEDO exterior se combate con el calor del interior del Balmoral, el cual como cada año por estas fechas despliega un amplio programa navideño repleto de actividades,...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://www.visitdestinos.com/wp-content/uploads/2008/11/04.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3011" title="04" src="http://www.visitdestinos.com/wp-content/uploads/2008/11/04.jpg" alt="" width="250" height="201" /></a>EL FRÍO Y HÚMEDO exterior se combate con el calor del interior del Balmoral, el cual como cada año por estas fechas despliega un amplio programa navideño repleto de actividades, cenas degustación y tratamientos de cuerpo y alma en su spa para estar a punto en una de las noches más mágicas del año. Este año, por ejemplo, ofrece para sus clientes más exigentes una exclusiva propuesta para los últimos días de diciembre. Bajo el título de Balmoral Festive Experience, el huésped encontrará un programa de estancia para dos noches en una habitación de lujo con un contundente desayuno escocés, uso de su magnífico spa (tratamientos con coste adicional) y, obviamente, la gala de fin de año que comenzará con una recepción seguida de champán y aperitivo y una cena degustación con cinco platos creada por su chef, Jeff Bland, estrella Michelin y a cargo de los fogones del principal restaurante del Balmoral, el Number One. Como colofón, fiesta con música en vivo, más champán y a media noche el privilegio de ver los fuegos artificiales del castillo de Edimburgo desde el propio hotel.</p>
<p>Construido en 1895 por W. Hamilton Beattie y A. R. Scout comenzó llamándose The North British Station Hotel por ser propiedad de la compañía de ferrocarriles británicos del mismo nombre. El hotel abrió sus puertas en 1905 y ahí comenzó su leyenda. Una curiosidad: desde el principio, el reloj de su torre se retrasó dos minutos para que la gente no perdiera el tren. Esa costumbre pasó a ser tradición y hoy en día el reloj sigue dando la hora con dos minutos de retraso salvo en Nochevieja, que se pone en hora para entrar correctamente en el nuevo año y volver a retrasarse a partir de la madrugada.</p>
<p><a href="http://www.visitdestinos.com/wp-content/uploads/2008/11/03.jpg"><img class="alignleft size-medium wp-image-3012" title="03" src="http://www.visitdestinos.com/wp-content/uploads/2008/11/03.jpg" alt="" width="250" height="200" /></a>Durante todo el siglo XX el hotel alojó a un grupo selecto de personalidades que abarcó desde la Reina Madre, que solía acudir al Balmoral a comer un delicioso cordero, Sofía Loren, Elizabeth Taylor o sir Paul McCartney. En 1997 fue adquirido por sir Rocco Forte pasando a ser el primer hotel de la nueva compañía creada entonces, The Rocco Forte Collection y que, 11 años después, no solo el Balmoral sino la totalidad de los 11 hoteles que componen la cadena en la actualidad, figuran entre los mejores del mundo.</p>
<p>EQUILIBRIO PERFECTO</p>
<p>Pero, volviendo al Balmoral, desde 1997 toda una revolución ha ocurrido dentro de sus muros. En 2003 su chef, Jeff Bland, fue galardonado con una estrella Michelin por su sabiduría al frente del Number One. En 2004 Olga Polizzi, hermana de sir Rocco reformó completamente el hotel imprimiéndole el sello característico de la compañía, una mágica y sabia combinación entre la grandeza del pasado escocés y la vanguardia más elegante, en un equilibrio único y perfecto.</p>
<blockquote><p>+ Fiesta</p>
<p>Los huéspedes pueden descansar a cuerpo de rey en el establecimiento y disfrutar de la música y los bailes tradicionales escocese.</p></blockquote>
<p>Hoy en día es todo un referente en Edimburgo, incluso la escritora J. K. Rowling acabó en 2007 la saga de Harry Potter en una suite, la 552, que lleva su nombre… y es que el Balmoral está al servicio de los genios porque eso son todos sus clientes y como tales son tratados.</p>
<p>Los precios varían en función del tipo de habitación y del número de noches. Ofrecen varios paquetes con distintas opciones tanto para Navidad como fin de año que se pueden encontrar entrando en el el enlace http://www.thebalmoralhotel. com/pdfs/event_brochure.pdf. Para consular los precios del Hotel Balmoral o cualquiera de los hoteles de la cadena de The Rocco Forte Collection en otros periodos del año, lo mejor es consultar su web: www.roccofortecollection.com.</p>
<p><a href="http://www.visitbritain.es" target="_blank">www.visitbritain.es</a></p>
<p><a href="http://www.thebalmoralhotel.com" target="_blank">www.thebalmoralhotel.com</a></p>
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		<title>La tierra prometida</title>
		<link>http://destinos.elperiodico.com/2008/10/la-tierra-prometida/</link>
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		<pubDate>Thu, 30 Oct 2008 09:03:19 +0000</pubDate>
		<dc:creator>admin</dc:creator>
				<category><![CDATA[Escocia]]></category>
		<category><![CDATA[General]]></category>

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		<description><![CDATA[La Speyside, la tierra que hace posible la elaboración del mejor whisky de malta, se encuentra a medio camino entre dos de las principales ciudades de las tierras altas escocesas:...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><span style="color: #808080;"><em><a href="http://www.visitdestinos.com/wp-content/uploads/2008/10/escocia.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-2191" title="Escocia, higlands y whisky" src="http://www.visitdestinos.com/wp-content/uploads/2008/10/escocia.jpg" alt="" width="500" height="211" /></a></em></span></p>
<p><span style="color: #808080;"><em>La Speyside, la tierra que hace posible la elaboración del mejor whisky de malta, se encuentra a medio camino entre dos de las principales ciudades de las tierras altas escocesas: Inverness y Aberdeen. En ambos casos, la distancia es de unos 80 kilómetros. Inverness está emplazada en la ribera del río Ness, que alimenta al lago del mismo nombre, hogar del monstruo más popular del mundo. Por su parte, Aberdeen es el motor económico de la zona, alimentado por la industria petrolífera. Sus casas fueron construidas con granito gris plateado, por lo que la ciudad entera resplandece los días de sol. </em></span></p>
<p>LA ESCOCIA auténtica, al menos la que todo el mundo tiene en la cabeza, se encuentra al norte, en las Highlands. Paisajes que hacen temblar las piernas, impresionantes acantilados que se enfrentan sin miedo al Mar del Norte, playas de arena que consiguen hacerse un hueco entre las rocas, enigmáticos bosques de abedules y castillos medievales que vigilan sus posesiones desde posiciones privilegiadas. Al este, además, protegida por los montes Grampianos y regada por el río Spey se encuentra la que muchos consideran la tierra prometida, la Speyside, la zona donde se elaboran los mejores whiskys de malta del mundo gracias al cultivo de cebada de calidad y a la pureza de las aguas de sus manantiales. El noreste escocés se sustenta sobre tres pilares, que ningún visitante puede dejar de lado. Su inacabable y escarpada costa, sus castillos y, por supuesto, sus destilerías. En el primer caso, basta con recorrer una parte de los 240 kilómetros de línea costera y descubrir entre los rocosos acantilados un camino que baja hacia playas de fina arena, muy poco concurridas. Y con cierta regularidad se llega a pequeños pueblos de pescadores, que infunden fuerzas a base de platos de pescado recién traído de mar adentro. Para ver castillos, es una buena idea dejarse guiar por la Castle Trail, un itinerario que conduce a 13 construcciones que, a pesar de que algunas están en ruinas, aún conservan su magia, como Craigievar, Kildrummy o Dunnottar.</p>
<blockquote><p><strong>UN BARRIL CON NOMBRE Y APELLIDO</strong><br />
Poca gente puede disfrutar de una serie de botellas de whisky Glenfiddich exclusivas. Un privilegio que está a la altura de nombres ilustres como la reina Isabel II o el príncipe Federico de Dinamarca. Ahora, sin embargo, se abre la esperanza para aquellos plebeyos que no gozan de honores reales, pero que sí tienen la capacidad de desembolsar más de 69.000 euros (siguen siendo muy pocos, en cualquier caso). La compañía escocesa propone, a través de la denominación Glenfiddich Private Collection, una visita de dos días a la destilería de Dufftown para participar desde el primer momento en el proceso de selección de la añada que conformará un barril propio y personalizado. El invitado, junto a un acompañante, realizará un recorrido por las instalaciones de la mano del maestro mezclador David Stewart, quien seleccionará ocho muestras de la añada elegida para que los interesados puedan escoger la que conformará su barril. Algo que, según explican, garantiza la exclusividad de poseer un licor único. Una vez seleccionado, se procederá al embotellado de entre 200 y 500 botellas personalizadas y numeradas de forma manual. Luego serán introducidas en una caja de madera de cerezo junto a un manual de cata. Un lujo solo para privilegiados.</p></blockquote>
<p>La otra propuesta de la zona también viaja años atrás, pero sigue tan vigente como entonces. La Malt Whisky Trail conduce hacia las siete destilerías más importantes de la zona construidas alrededor de Dufftown, abiertas todo el año para mostrar como se elabora en ellas el agua de vida (traducción de la palabra gaélica uisge beatha, que designa al whisky). Una de ellas es la del Valle del Ciervo, es decir, Glenfiddich, en la que se elabora el whisky más vendido en todo el mundo.</p>
<p><strong>ALTO RANGO</strong><br />
Llegar hasta allá requiere enfrentarse a una carretera llena de curvas, pero el viaje tiene premio. Primero porque uno puede alojarse, muy cerca de la factoría, en todo un castillo de alto rango. El edificio que ahora alberga el Macdonald Pittodrie House (www.macdonaldhotels.co.uk) fue construido en 1865 y, a pesar de que fue modernizado en el 2004, conserva en buena medida su estructura clásica, con los torreones, las escaleras en espiral, los muebles de la época y los retratos de todo el árbol genealógico de la familia propietaria colgados de las paredes. Desde allí, la destilería Glenfiddich queda a muy poca distancia, y la visita a sus instalaciones es gratuita. Antes de comenzar el itinerario, una película explica los orígenes de la compañía y todos los pasos que se siguen a la hora de elaborar el whisky. A continuación, llega el momento de que la teoría se convierta en práctica. En el mismo corazón de la factoría, el visitante siente en sus carnes el calor que sube del tonel de triturado y los vapores cálidos que emanan de los toneles de cinco metros de altura, para acto seguido, descubrir como los artesanos miman el producto, que luego va a reposar a los silenciosos almacenes. La última escala es la sala de embotellado, donde el whisky se prepara para recorrer mundo. Finalmente, y como no podía ser de otra forma, llega el momento de probar el resultado en el granero de malta de la factoría. Para los que quieran información más exhaustiva, también hay la posibilidad de contratar un tour con acceso a todas las áreas de la fábrica, con expertos guías de la casa, que acaba con una extensa sesión de degustación. Algo que permite confirmar, por si quedaba alguna duda, que esta tierra es realmente especial.</p>
<p>www.visitbritain.es<br />
www.glenfiddich.com.es</p>
<p>TEXTO <strong>EDUARD PALOMARES </strong></p>
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