El conjunto de recursos naturales de su territorio y el clima mediterráneo constituyen una característica fundamental del Alguer.
Hace pocos años fue declarado parque natural el entorno de Porto Conte, con más de 5.000 hectáreas que se funden con el área marina protegida del cabo Caccia isla Piana.
Desde lo alto, lo primero que llama la atención son los 80 kilómetros de costa, la Riviera del Corallo, repletas de playas arenosas y cumbres montañosas sobre el mar.
Una visita al Alguer sumerge al visitante en un itinerario rico en historia, que se mueve entre la ciudad vieja y el territorio. El Alguer es un museo a cielo abierto, un espacio en continuo movimiento y transformación. Uno de sus principales atractivos consiste en pasear por las calles y callejuelas más antiguas de la ciudad fortificada que aún conservan el aspecto original.
Mirando desde el norte, se observan arrecifes calcáreos, con los 326 metros de Punta Cristallo, el lago de Baratz, y las espléndidas aguas que rodean la isla Piana, el cabo Caccia, el golfo de Porto Conte y las playas de Le Bomarde y del Lazareto, así como pequeñas calas y ensenadas.
Es en esta vertiente de la costa donde se encuentra el refugio forestal del monte Timidone, morada de una de las últi- mas colonias de los grifones del Mediterráneo.
En esta zona se pueden realizar desde itinerarios a caballo hasta escalada en las paredes rocosas.
A la gruta de Neptuno, situada en el cabo Caccia, se puede llegar por mar con los transbordadores que parten del puerto turístico y de Cala Dragunara, o por tierra, recorriendo la escalera del cabirol, que baja por el acantilado hasta la entrada de la gruta.
Esta es la principal de un importante conjunto de grutas, algunas de las cuales están sumergidas y en las que se puede hacer submarinismo. Después se encuentra Fertilia y los cinco kilómetros de playa finísima que llevan hasta la ciudad.
Cómo volar a Cerdeña:
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A las dos en punto del 23 de junio suena el fabiol (tradicional flauta de caña) en Ciutadella.
Empiezan las fiestas de Sant Joan que tienen lugar el día mas largo del año para celebrar –según la más purista tradición del medievo– el fin de la oscuridad y escasez del invierno.
Hoy se viven con orgullo y emoción porque desde el siglo XIV los ciudadelanos atesoran –prácticamente sin alteraciones– una tradición milenaria en la que los jinetes (caixers y cavallers) son los auténticos protagonistas de la fiesta.
Van ataviados con indumentaria de etiqueta y representan la antigua sociedad de la villa: nobleza, clero, artesanos y payeses.
Tal como lo hacían las antiguas obrerías ocupan ese cargo durante un bienio.
Bien entrada la madrugada del día 25 frente a la casa del cura (sa capellana) suena un último y triste toque de fabiol seguido del protocolario “ Hasta el año que viene, si Dios quiere”.
Quedan entonces 364 días en el particular calendario de un pueblo que ha puesto esta fecha como referente cotidiano. Entre el primer y último toque, en dos días de auténtico vértigo, desfilan estampas sorprendentes acompañadas de aromas, sonidos y sensaciones que resultarán inolvidables para todo visitante.
No hay que perderse el sonido del trote de los caballos sobre cualquiera de las calles empedradas del casco antiguo que no hayan sido cubiertas con arena.
Tampoco se puede dejar de escuchar la pausada voz de la abadesa del convento de Santa Clara respondiendo a la petición del caixer senyor, quien solicita una oración que proteja a los caballeros durante las arriesgadas justas y torneos –también de origen medieval– que tendrán lugar un poco más tarde, tras el caragol denominado de los casados, en pleno centro de la ciudad antigua.
Datos para viajar a Menorca:
- Capital: Maó
- Superficie: 701,80 km2
- Densidad: 133,12 hab./ km2
- Población: 92.434 habitantes
- Municipios: 8
Más información para viajar a Menorca:
www.netmenorca.com
Cada generación tiene su propio Robin Hood.
Un héroe para el pueblo, un proscrito para los poderosos, un as disparando flechas y una leyenda que se ha ido trasmitiendo de padres a hijos primero gracias a las baladas de los trovadores medievales y luego mediante el poderoso instrumento de difusión que es el cine.
Los historiadores todavía discuten si este justiciero fue de carne y hueso o fruto de la imaginación popular, y lo cierto es que hay argumentos tanto a favor como en contra.
Lo que sí existe es la posibilidad de acercarse a los escenarios en los que se forjó la leyenda de aquel que se enfrentó al sistema corrupto establecido por el rey Juan, quien usurpó el trono a Ricardo I, Corazón de León, mientras este luchaba en las cruzadas.
El mejor lugar para comenzar a rastrear los pasos de Robin Hood es, sin duda, el bosque de Sherwood, su escondite preferido para huir de las tropas del sheriff y desvalijar a los ricos que se adentraban en él.
Actualmente está protegido como Reserva Natural Nacional y recibe cada año cerca de 45.000 personas interesadas en ver con sus propios ojos el lugar de las principales hazañas del príncipe de los ladrones, formado por la mayor concentración de robles antiguos de toda Europa.
Existen dos formas de acercarse a la leyenda de Robin Hood.
Una se basa en recorrer los lugares en los que construyó su mito.
Otra, en cambio, consiste en experimentar en persona lo que significaba ser un proscrito en la Inglaterra medieval. Algo que requería unas buenas habilidades orientadas a la supervivencia, como saber esconderse en los árboles.
Los centros Go Ape, ubicados a lo largo de todo el país, ofrecen un trepidante circuito de cuerdas flojas, tirolinas, pasarelas y barras de equilibrios que hacen sentir a uno como si fuera un auténtico forajido huyendo de la autoridad. Otro de los puntos fuertes de Robin Hood era su puntería. En el mismo bosque de Sherwood, y en otros puntos del territorio, se puede practicar el tiro al arco.
De la misma forma, las campiñas inglesas son el escenario perfecto para aprender a montar a caballo, o perfeccionar la técnica como jinete, algo fundamental para escapar de las tropas del sheriff.
Y cuando cae la noche, nada mejor que un buen banquete medieval para reponer fuerzas.
Por ejemplo, en las Galerías de Justicia de Nottingham, en el castillo de Peckforton de Cheshire o en el muelle de St. Katharine de Londres.
Más información: www.visitengland.es/robinhood
Es una montaña en el mar, un lugar donde los picos y las agujas se alternan con lagos y extensas llanuras apacibles. Con 120 cumbres por encima de los 2.000 metros, que se congelan cada invierno, Córcega es un verdadero depósito de agua y la isla más escarpada del Mediterráneo.
La montaña es su corazón, la guardiana de sus tradiciones y su identidad, así como el marco natural de pueblos de robustas casas de piedra.
Córcega es tierra predilecta para los amantes de los recorridos a caballo o a pie, de la escalada, de las bicicletas todoterreno o el parapente.
Además, la isla dispone de magníficas infraestructuras para practicar los deportes de nieve, pero, curiosamente, con vistas al mar.
Aunque la riqueza turística de este verdadero continente en miniatura descansa indudablemente en su patrimonio natural.
Por eso, Córcega no tiene mucho que ver con la idea que uno suele hacerse de las islas del Mediterráneo.
En realidad, ninguna otra es tan verde: de los esmeraldinos bosques de pinos laricio en los lagos de montaña, pasan- do por el monte bajo lleno de perfumes, hasta los refrescantes pastos de montaña o las viñas.
Los 25 ríos que la recorren la convierten además en la isla más irrigada de la cuenca mediterránea.
Dejando a un lado los perfumes embriagadores de su flora y los colores cautivadores de sus paisajes, la isla también ofrece al visitante una fauna opulenta y un gran número de especies endémicas.
Los caminos de senderismo ofrecen un punto de vista incomparable: los senderos de un mar a otro,(de oeste a este),entre mar y montaña: (de norte a sur) o el célebre GR20 (uno de los senderos más difíciles y espectaculares de Europa), ofrecen algunas vistas inolvidables.
El patrimonio cultural es otro de los aspectos que convierten a Córcega en una isla única en el Mediterráneo.
Su historia se lee tanto en los menhires antropomórficos de Filitosa o los Castelli de l’Alta Rocca como en las ciudadelas genovesas del litoral, las iglesias de Castagniccia (con una rica decoración barroca) o los vestigios de la antigüedad.
Esta cultura, perpetuada por siglos de costumbres y tradiciones, encuentra toda su expresión en numerosas manifestaciones artísticas y ferias rurales que se celebran en la isla, y que se convierten en el escaparate de una forma de vida y una artesanía que a punto estuvieron de desaparecer.
Datos para viajar a Córcega:
- Capital: Ajaccio
- Superficie: 8.680 km2
- Población: 281.000 habitantes
- Moneda: Euro
- Idioma: Corso y francés
Más información para viajar a Córcega:
Oficina de turismo de Córcega: www.visitacorcega.es
Cómo volar a Córcega:
Air France KLM pone en marcha una nueva ruta desde Barcelona a Ajaccio a partir del 29 de mayo.
Tendrá un vuelo semanal (los sábados), que se ampliará a dos en plena temporada estival, a partir del 4 de julio.
Air france KLM: www.airfrance.es